Amazon lanza una tarifa plana tipo Spotify para leer libros

El suscriptor puede leer los libros que quiera de una biblioteca digital de 600.000 libros por 8,9 euros al mes | Amazon inicia en Gran Bretaña y Alemania la irrupción en Europa de su ‘Spotify’ de libros | El abaratamiento de los libros deja casi sin margen de beneficios a editores y autores

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En julio fue en Estados Unidos, en septiembre en Gran Bretaña y ahora en Alemania, el gigante Amazon entra en el juego del llamado Spotify o el Netflix de los libros -el suscriptor puede leer los libros que quiera de una biblioteca digital de 600.000 libros por 8,9 euros al mes, compitiendo con Scribd, Entitle y Oyster (EE.UU), o Skoobe -de Bertelsman y Von Holtzbrinck-MacMillan– y Readfy (Alemania). Amazon, con su habitual secretismo, no ha anunciado si desembarcará en España, donde ya hace años funcionan varias plataformas: 24symbols y Reedig, entre ellas, y desde hace diez meses, Nubico, de Planeta-Telefónica.

El lanzamiento del Kindle Unlimited de Amazon se hizo hace unos días en el primer día de la Feria de Frankfurt, escaparate mundial del libro, en cuyo informe anual se anotan más iniciativas que dibujan un mapa de lectura digital a gusto del consumidor: Rooster provee novelas por entregas diarias para smartphones al precio de 5,95 dólares. Librify ofrece descuentos y suscripciones a clubs de libro para lecturas sociales. Y hay bibliotecas digitales a coste cero como 3M y Overdrive o libros híbridos papel-electrónicos, entre otras propuestas.

La agente literaria Anna Soler-Pont comentaba, al salir de la sesión inaugural de la feria, que “Amazon quiere acabar con los filtros y los alemanes tienen muy claro que quieren proteger a los libreros y a los editores. Todo lo que sea desvalorizar los contenidos culturales va en contra de los autores. Ya ha pasado con el Spotify y la música. Si Amazon se atreve a entrar en Alemania es porque allí, a diferencia de España, se toman en serio la lucha contra la piratería. Mientras en España no se persiga a los piratas con mano dura, con penas de cárcel si hace falta, no saldrá adelante ninguna iniciativa. Causa sonrojo ver a España como el país más pirata del mundo, junto con Tailandia y China”. Soler-Pont cree que el lector elegirá entre una gran diversidad de formatos para leer sus libros, tal como ofrecen las casetas de Frankfurt.

La editorial Anagrama eligió para entrar en el canal de la tarifa plana la iniciativa más antigua en España, 24symbols. “Estamos en ello por probar qué sucede”, dice la editora Paula Canals. Demostrado inviable el modelo de pagar 10 céntimos por página leída. Ahora se paga el libro digital entero cuando el lector lleva leídos el 10 o el 20 por ciento de la obra.

Los 600.000 títulos ofrecidos por Kindle Unlimited se relativizan al ver su catálogo, centrado en libros autopublicados, exclusivas de Kindle o Los Juegos del hambre, Harry Potter, Diarios de Greg o El Señor de los anillos. sin contar con cuatro de las cinco grandes editoriales americanas (Hachette, HarperCollins, Macmillan, y Simon & Schuster).

David Fernández, de Nubico, cree que el hábito de leer libros digitales está tan en mantillas en España que no ve rivalidad alguna en Amazon. “Para el mercado anglosajón sí es importante porque allí su cuota está por encima del 70%, pero en España el libro digital no llega al 5% de la facturación anual”.

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David Fernández se resiste a ofrecer el número de suscriptores que tiene Nubico: “Aún es pronto porque sólo llevamos diez meses, lo único que puedo destacar es que hemos multiplicado la cifra por tres”. “Ahora -dice- disponemos de 7.300 títulos de 83 editoriales, contando los sellos de Planeta, pero lo que nos interesa, más que la cantidad, es ofrece un catálogo coherente que pueda interesar a todos los miembros de una familia, según los gustos de cada uno de ellos”. Random House, Siruela, Alba, Grup 62 o Roca están entre las editoriales que engrosan su catálogo en castellano y catalán.

Una de las críticas que se hace a las grandes plataformas digitales como Amazon o grandes superficies como la FNAC, que no basan su negocio en la venta de libros, sino de productos de consumo, es su poder para imponer precios y títulos o abaratar el objeto cultural. David Fernández dice que de momento “el coste tecnológico para poner en marcha Nubico es elevado y aún así repartimos costes al 50 por ciento con editores y autores. Con el tiempo, la intención es ir escalando en la retribución por los contenidos culturales. Lo relevante ahora -dice- es encontrar un punto de equilibro entre industria y lector. Para que alguien quiera pagar para obtener información y datos con banda ancha tiene que encontrar atractiva la oferta”.

Fernández sí considera que Bruselas debe poner coto a las prácticas de las grandes multinacionales norteamericanas que tienden al monopolio y piensa que se ha de regular la competencia. Sobre la piratería, cree que las fórmulas de tarifa plana de libros serán un factor decisivo: “cuanto más fácil y cómodo se lo pongamos al lector, más rápido dejará de recurrir a la piratería”.

Lluís Morral, de la librería Laie de Barcelona, ve aún muy lejano el día que un Spotify de libros sea tan común como el de música. “Mientras no se solucione en España la piratería, aquí nadie pagará por descargarse libros. Todo seguirá igual y buscará los libros gratis”.

 

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